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El gusto por caminar y el
senderismo:
La práctica del Senderismo es una actividad ideal para mantenerse en
forma y estar en contacto con la naturaleza. De una forma sencilla se
puede decir que es una actividad de montaña en la que uno comienza a
andar y simplemente se deja llevar por los senderos del camino,
siendo respetuoso con el entorno.
La verdadera motivación que nos lleva a practicarlo está precisamente en
la apreciación del entorno natural en el que nos movemos y en disfrutar
de la compañía de los amigos. No es un actividad competitiva, y el
esfuerzo paulatino de cada persona es lo que va aportándole su
resistencia física y moral.
Como resulta lógico, las actividades lúdicas y deportivas que tienen
como marco fundamental la montaña pueden compartir espacios,
motivaciones materiales y técnicas. Por ello resulta útil perfilar
cuáles pueden ser las características propias del senderismo,
especialmente frente al montañismo.
Las características específicas del
senderismo.
Fundamentalmente pueden destacarse estos aspectos esenciales:
A)
El nivel de dificultad: Los recorridos no
cuentan con dificultades relevantes que hagan necesaria una gran forma
física. No son necesarios el uso de equipo especializado (crampones,
piolet, etc.) o el conocimiento de técnicas de progresión específicas
(escalar, encordarse, etc.).
B)
La motivación: Generalmente pasan a un
segundo plano los objetivos eminentemente deportivos (que en el caso del
alpinismo pueden ser la ascensión a una cumbre, la realización de un
vía, etc.). La dimensión deportiva del andar por montaña viene dada por
las marchas, no por el senderismo. Sin embargo, la principal motivación
de la mayoría de senderistas suele estar relacionada con la satisfacción
que proporciona el contacto con la naturaleza, el descubrimiento de
nuevos territorios y el disfrute de su patrimonio.
C)
Los practicantes: Se trata de una actividad al alcance de un
público muy amplio. Puede ser practicada por individuos de casi
cualquier edad, que no necesitan ser deportistas cualificados, sino
únicamente disfrutar de una mínima forma física. Las diferencias en la
intensidad de la práctica y la distancia de los recorridos dibuja un
amplio abanico de senderistas que van desde las familias con niños, a
senderistas experimentados capaces de recorrer largas distancias.
Por otro lado, cabe destacar que el senderismo es una práctica muy
alejada de los deportes de aventura con la que erróneamente se suele
asociar en nuestro país.
El senderismo no es un deporte de aventura. La prueba más clara de ello
la constituye los propios senderos señalizados. Precisamente se señaliza
un itinerario para facilitar la actividad y minimizar el riesgo de
perderse.
El senderismo es sinónimo de caminar para disfrutar observando, para
descubrir, para conocer, para apreciar, para entrar en contacto con el
entorno, en definitiva para valorar.
El senderismo es, en esencia, una práctica lúdica que implica una
relación pausada con el territorio y con su patrimonio, es decir, con
todo aquello que "vale la pena ser mirado". Es por ello que, en
numerosas ocasiones, el senderismo puede ser entendido como una práctica
de turismo cultural en entornos rurales y naturales, mientras que supone
un error considerarlo como una mera actividad deportiva.
En nuestro país, el senderismo hace tiempo que ha superado el marco
estricto de los clubes de montañismo. El incremento del numero de
personas amantes de las excursiones a pie, especialmente durante esta
última década, está directamente relacionado con:
- El auge de valores relacionados con la naturaleza, con la salud, con
el patrimonio, etc.;
- La evolución de formas de turismo pasivas a más activas;
- Las nuevas tendencias del turismo en áreas rurales y naturales y el
aumento de periodos cortos de vacaciones;
- El deseo de desconectar de la cotidianidad urbana, de entornos muy
transformados y de ritmos de vida muy acelerados;
- El descubrimiento por parte de nuevos sectores de población del gusto
por caminar para conocer, para descubrir, y para sentirse bien en
contacto con la naturaleza y con el patrimonio del mundo rural.
Algo más que un entretenimiento.
En muchos casos, el senderismo presenta una dimensión que supera la del
mero entretenimiento. El gran auge que en Europa tiene la práctica de
excursiones a pie por entornos rurales y naturales, está relacionado con
la necesidad de encontrar actividades que permitan compensar de algún
modo los desequilibrios que comportan los actuales modos de vida.
La cultura de la modernidad se ha convertido en la cultura de la prisa,
de la actividad. El aumento del número de acontecimientos y de
escenarios va en detrimento de la profundidad de las vivencias
obtenidas. Con frecuencia, las experiencias vividas acaban marcadas por
la superficialidad y la banalidad. Por el contrario, las voces críticas
de esta cultura de la prisa se esfuerzan en hacer elogios de la calma,
de la lentitud, del sosiego individual. Es en este contexto en el que
cobra todo su sentido la observación y disfrute pausado de los paisajes
como actividad.
En este sentido el senderismo, se convierte en una de las grandes
maneras de entrar en contacto con aquellos espacios y paisajes que mejor
se acomodan al ritmo natural de las cosas. Caminar permite, entre otras
cosas, recuperar la noción de tránsito por el territorio que
progresivamente ha ido desapareciendo con la mejora de los medios de
locomoción.
Los modernos automóviles, trenes, aviones, están reduciendo al mínimo
esta noción y cambiándola por la de traslado de un punto a otro, de un
origen a un destino. Las actuales comodidades están reduciendo la noción
de viaje a dos dimensiones. El espacio intermedio se difumina cada vez
más y pierde importancia hasta casi desaparecer. Por el contrario, el
medio de locomoción más primario y más lento permite recuperar esa
tercera dimensión, la profundidad táctil del paisaje transitado.
En cierto sentido, el senderismo es una manera de experimentar
nuevamente las concepciones tradicionales de espacio y tiempo; de
recuperar la noción de tránsito por medio de la vivencia del espacio
recorrido.
Autor: Rafael López-Monné
Editor: Rafael López-Monné
Data: 04/07/2006
© Copyright Rafael López-Monné
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